La constante de preguntarnos porqué hay tanta pobreza, porqué existe la corrupción, porqué no llega la justicia y porqué hay tanto indigente por las calles es no más que realidad que nos ha tocado vivir a una sociedad aparentemente desarrollada ó en vías de pro-desarrollo.. El interés de un Estado que sigue haciendo caso omiso a las exigencias que tiene la mayoría de ciudadanos se ve reflejada con amplia naturalidad en las calles de esta fría capital.
No debe ser esto cotidiano sino más bien engorroso ya que estas personas deberían estar cursando un programa de tratamiento muy delicado, por el cual aparte de estudiar el caso, el individuo según su problema mental tendría que estar aislado de la sociedad o de otros individuos. Aparte estos individuos participan de una salud pública a la que ellos no pertenecen.
La ciencia médica, como todas las ciencias, intenta explicar de una manera sistemática los fenómenos que se desprenden de la realidad, de manera que ello le permita la homogeneización del saber que, en la práctica, sea útil para intervenir sobre esa misma realidad; en este caso, la del binomio salud-enfermedad.
Esta elaboración del saber y la práctica misma, a pesar de formar parte y a la vez ser producto de la construcción social de la realidad, se ha ido alejando cada vez más del contexto popular, donde se crea y se reproduce aquello que se trata de estudiar: construye explicaciones, muchas veces desde fuera, en un plano científico impregnado de una ilusión de verdad y universalidad que, en ocasiones, no cabe en los esquemas del sentido común y de los saberes populares; da como resultado hallazgos y explicaciones paralelos que no logran encontrarse al enfrentar el espacio de la cotidianidad de los sujetos, por lo que es imposible unir esfuerzos en la lucha por el mantenimiento o la recuperación de la salud.
Ambas perspectivas de la realidad están sujetas a determinaciones sociales, culturales, políticas y económicas, aunque muchas veces intenten ocultarlo, negarlo o simplemente no lo perciban.
Con respecto a la atención que reciben los pacientes enfermos mentales, se encontró que aún se percibe a la persona como incapaz de tomar sus propias decisiones por lo que el familiar se convierte en interlocutor y la persona competente para decidir sobre el internamiento y el tratamiento que se brindará. Esto ha llevado a que se detecten casos de internamientos involuntarios atentando contra la libertad de las personas.
Ha dicho Albert Einstein: "un ser humano es una parte del TODO por nosotros llamado UNIVERSO, que se presenta como parte limitada en el tiempo y en el espacio. El se interpreta, en sentimientos y pensamientos, como algo separado del resto en una especie de ilusión óptica de su conciencia.
Esta ilusión es una prisión para nosotros, restringiéndonos a nuestros deseos personales y al afecto por unas pocas personas que son las más allegadas. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión ampliando nuestro círculo de compasión para abrazar a todas las criaturas vivas y a toda la naturaleza en su gloria."
El Estado en sí, tiene otras preocupaciones, como la educación, la corrupción, el cierre de una gran parte del sur del país entre otros, y no es por una actitud evasiva la del mismo por solucionar este problema de salud. Se tienen problemas, nadie puede negar esto, pero se trata de solucionar los de mayor índole como lo antes expresado; sin dejar de importar este problema de salud pública.
Jorge Luis Salazar VilchezTte. Crl. Ejército PeruanoOperador Psicológico
jueves, 19 de junio de 2008
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